Está muy extendida la creencia de que los ordenadores rápidamente se quedan obsoletos, lo cual suele ser una barrera a la hora decidirse a adquirir un nuevo ordenador, de forma que mucha gente piensa: “Para que me voy a comprar un ordenador si se va a quedar obsoleto enseguida”.
Para aclarar el asunto, vamos a definir claramente los dos tipos de “obsolescencia” que pueden afectar a los equipos informáticos.
Para aclarar el asunto, vamos a definir claramente los dos tipos de “obsolescencia” que pueden afectar a los equipos informáticos.
Obsolescencia Tecnológica
El ordenador se considera “obsoleto” cuando, no se encuentran en el mercado piezas de repuesto nuevas para realizar reparaciones en el mismo.
También puede suceder que existan piezas de repuesto, pero económicamente sea más rentable adquirir uno nuevo que reparar el antiguo. Esto suele suceder a los 8 o 10 años de comprar el equipo.
También puede suceder que existan piezas de repuesto, pero económicamente sea más rentable adquirir uno nuevo que reparar el antiguo. Esto suele suceder a los 8 o 10 años de comprar el equipo.
Obsolescencia Provocada por el Usuario
Es la que surge cuando cambien las necesidades del usuario mucho durante esos diez años bien porque aparezcan innovaciones tecnológicas, nuevas funcionalidades que queramos utilizar o bien porque se amplíen las necesidades del usuario en cuanto a capacidad de almacenamiento o de proceso. Pero si las necesidades del usuario no cambian, difícilmente nos veremos obligados a cambiar de ordenador en un periodo de 8 o 10 años.
También suele ocurrir que veamos que veamos funcionando algún ordenador más nuevo y reciente que el nuestro y que, por comparación, el nuestro nos parezca más lento y anticuado aunque nos siga sirviendo perfectamente para lo que fue adquirido.
