Cuando finalmente nos planteamos que tenemos cambiar de ordenador y empezamos a pensar en los costes, una de las preguntas que nos hacemos es:
¿Puedo permitirme cambiar de ordenador?
Pero si hacemos algunos cálculos relativos al coste del ordenador, lo comparamos con otros costes y consideramos el coste de nuestros trabajadores llegaremos a la conclusión de que, en realidad la pregunta está mal formulada. La pregunta correcta sería:
¿Me puedo permitir NO cambiar de ordenador?
En los próximos capítulos analizaremos los costes laborales y los de sustitución del ordenador y podrá llegar a sus propias conclusiones ...